EDITORIAL


El Senado ya despachó a la cámara el proyecto de ley que suspende la evaluación docente 2022 y ya se inició el Segundo Trámite en la Cámara de Diputados.

Era de esperar que lo resuelto por el Senado iba a recibir la más inmediata celebración del denominado “Colegio de  Profesores”, gremio por años dirigido por docentes de izquierda. Ahora sin duda que esperan la más  rápida tramitación, debate y votación posible en la Cámara de Diputados.

Resulta demasiado extraño y -por qué no decirlo- hasta vergonzoso, que los docentes que evalúan a sus alumnos no quieran que se les evalúe a ellos. Y si alguien no lo creyera así, basta con que sepa que el propio presidente del magisterio, Carlos Díaz, aplaudió la noticia. Al respecto, no tuvo ni la más mínima vergüenza al enterarse de la información para decir que “estoy muy contento, por supuesto, con la votación que se acaba de producir en el Senado”.

Por cierto que nadie quisiera que ocurriera, pero ¿qué pasaría si después lo alumnos comienzan a imitar y seguir este mal ejemplo de sus profesores y  que a fines del segundo semestre los escolares no acepten tener que rendir, como siempre ha sido la  norma, el examen de fin de año con toda la materia pasada durante casi 10 meses?

En una editorial del Diario de la Educación publicada a principios de este mes hicimos ver que la evaluación es también una herramienta de aprendizaje para los alumnos, objetivo y obligación principal de todos los docentes.

Incluso informamos que algunos especialistas en el tema educacional afirmaban que los profesores, con sólo un poco de buena evaluación, podrían saber cómo mejorar y hacer unos pequeños cambios para enseñar mucho mejor a sus alumnos.

Y no está de más recodar que en esa misma editorial de a principios de este mes, se dijo que sin duda  los padres y apoderados siempre tratan de matricular a sus hijos en buenos colegios y con abnegados docentes que inspiren, despierten sueños, abran caminos y hagan crecer a sus hijos. No hay que olvidar que para los padres, es la mejor herencia que les pueden dejar a sus hijos pequeños, adolescentes y adultos.

Volviendo al día de hoy, bien vale la pena insistir una vez más que suspender desde ya para el año 2023 la evaluación docente, no es la tarea más urgente y necesaria, ni menos lo más importante hoy en materia de educación. Hay sin duda muchos otros asuntos que requieren de ser analizados y mejorados en la cartera de Educación lo mas pronto posible para beneficio de todos los estudiantes de la enseñanza básica, media, universitaria e institutos profesionales, entre otros tantos asuntos del sector.

Como la esperanza es lo último que se pierde, uno podría esperar que el mérito de muchos profesores, sus valores académicos y la responsabilidad personal respecto al aprendizaje, seguirán siendo factores claves, teniendo presente que hay muchos otros educadores verdaderamente más profesionales que estos grupúsculos personajes que ayer saltaron de alegría porque viven y ganan por sus ideas casi revolucionarias.

Se reitera que está más que claro que esto viene  de ciertos profesores muy ligados a partidos de izquierda, con buena llegada al Ministerio de Educación desde donde, como si fuera poco todo lo anterior, el gobierno también  busca reponer el carácter “voluntario” de la Evaluación Docente.

Y para que quede presente sobre lo que se ha venido advirtiendo y teniendo claro que ya  es casi seguro que la evaluación se va a postergar, los resultados se verán en este mismo gobierno.

 

 

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