EDITORIAL


Para nadie es un misterio que el país arrastra algunos  graves problemas de naturaleza social y económica, lo que incluso uno podría pensar y sin exagerar que la Nación se encuentra casi en una verdadera encrucijada.

Y como si lo anterior fuera poco, en política se aprecia cada vez más la  disyuntiva entre elegir libertad o autoritarismo demagógico.

Lo peor aún es que no hay fórmulas mágicas ni instantáneas que permitan ayudar a que este  panorama, el cual  cada vez se vislumbra más perjudicial y, en consecuencia, preocupante para los ciudadanos, no logre mejorarse a corto plazo.

Frente a estos temas no hay fórmulas mágicas, brujas o hechiceras. Cada sector debe promover su propio campo de acción con el fin de recuperar y proteger con el máximo empuje la seguridad, la prosperidad y, entre otros temas, la consolidación de la libertad en cada uno de sus  ámbitos. Todos los ciudadanos podemos ayudar aunque sea con algún granito de arena para hacer de nuestra Nación un país mejor.

Sin embargo, todos parecieran estar remando para distintos lados. Algunos viendo  al país, todo o gran parte de él, en un buen momento y en camino a un mejor desarrollo y otros, viendo a Chile enfrentando un panorama desolador que nos podría llevar a un atraso desestabilizador  y atentatorio que afectaría a todos los sectores de la sociedad.

Para graficar, sólo un ejemplo de uno de los más delicados problemas que enfrenta el país: la economía se contrae en septiembre y registra su primera caída interanual desde febrero de 2021, según informó el Banco Central. Dicho en palabras más fáciles, la economía anotó la peor caída en la era “Boric” siendo la más grande desde que asumió el gobierno el Presidente en marzo pasado, lo que marca el inicio de tiempos difíciles. La mala noticia llevó a muchos economistas a advertir que es posible que la actividad vaya empeorándose aún más y lo más duro ocurra en el 2023.

Incluso algunos han explicado que “con alta inflación y altas tasas, la caída fue un tanto más moderada que lo esperado en septiembre. No obstante, agregan que  es muy probable que ‘igual’ continuemos con cifras negativas por varios trimestres más”.

Es decir, con estas proyecciones, sin duda que se vislumbra un futuro un tanto incierto. Sin embargo, como la esperanza nunca se pierde, se podría pensar que con una necesidad imperiosa el mal tiempo que avecinan los economistas vaya mejorando. El éxito supone un gran aliciente para el país y sus ciudadanos, aunque conscientes de que también presenta un reto muy ‘difícil y enorme’.

Aunque reiterando algunas palabras de un párrafo anterior, vale la pena insistir en que lo que hay que tener muy presente es no confiar todo a la capacidad económica, ya que el éxito podría utilizarse para legitimar políticas autoritarias, atentatorias contra la libertad o incluso desestabilizadoras hacia la comunidad internacional.

Conviene estar muy atento y seguir afirmándose en los valores, cada uno en su propio campo de acción, sin dejar de lado la seguridad, la preocupación, la prosperidad, la democracia y la libertad.

 

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