EDITORIAL


El inaceptable episodio y gravísimo error protagonizado la semana pasada  por Televisión Nacional, al decidir sacar al periodista Matías del Río de la conducción del programa político “Estado Nacional”, que se emite todos los domingos por la estación de TV, tras molestias hacia el profesional por lo que se denominó una  “eventual posición política”, fue sin duda un suceso que repercutió a todo nivel, no sólo de la prensa, sino en gran parte de la opinión pública del país y que no tiene hasta ahora ninguna explicación clara y precisa, pese a todo lo que se ha intentado explicar al respecto por parte de las autoridades de la estación de TV.

Lo ocurrido no cayó bien en  todos los medios de comunicación, en destacadas figuras del periodismo nacional y en un número importante de chilenos y chilenas, al saber que la errada decisión la tomó  solo “una parte del directorio” del canal porque querían “proteger” el rostro de Matías del Río de múltiples ataques en redes sociales  a quien catalogaban de ‘facho” y de ’extrema derecha’”.

Como si lo anterior fuera poco, en otro hecho más grave, se supo después que una integrante del mismo directorio de TVN (Nivia Palma) cuestionó por redes sociales un “desequilibrio político en la selección de invitados al debate”, determinación que tomo sin para nada consultar tampoco al resto del directorio de la única televisión pública en nuestro país.

Lo anterior obliga al directorio de la estación a una severa investigación o aclaración más contundente que la dada a conocer después y no solo informar ante la opinión pública la decisión de reintegrar al profesional al canal como se anunció el sábado, ya que de lo contrario la ciudadanía legítimamente podría pensar que se estaría encubriendo del incidente a algunas de las actuales autoridades del canal de TVN, en cuanto a limitar el acceso al trabajo de los periodistas de una estación televisiva que se ve y se escucha en todo Chile y lo que sería peor aún, limitando el trabajo de los conductores del programa “en cuanto a la preparación, el conocer las ideas de quienes cada domingo son invitados al espacio, teniendo presente que ahora los profesionales de la prensa deben adaptarse a los nuevos tiempos y no llegar a un programa, como del que estamos hablando, sin derecho a prepararse para profundizar en sus preguntas”.

El periodista, Matías del Río, fue sacado del programa Estado Nacional, de alta audiencia, tras una decisión que fue tomada ‘sólo’ por el director de prensa del canal (Pablo Badilla), según lo divulgó la periodista, Constanza Santamaría, que compartía pantalla con su colega Del Río, lo que a simple vista deja a la audiencia sin conocer más detalles de tan complejo, inaceptable y repentino  suceso.

Sin duda que se ha cometido una práctica arbitraria, injusta y vacía de contenido que tiene una dimensión sin precedentes y que sienta las bases para ulteriores acciones, como la ocurrida en TVN,  donde otros medios periodísticos podrían aprovecharse de esta inaceptable maniobra y llevarnos a ver amenazada la protección intelectual de cualquier profesional del medio de las comunicaciones u otros oficios relacionados o no con esta actividad y “un botón de muestra de lo que podría pasar si gana el Apruebo”, como lo hizo ver un ex parlamentario y apostar así a un sistema de medios estatales como en otras tantas actividades.

No está de más recordar que en otros países se invoca la diversidad  para encubrir dictados de gobiernos empeñados en decidir sobre la vida de sus ciudadanos, limitando el acceso a sus ideas o condicionar su libertad de elección. No obstante, conviene que las personas sepan que los periodistas en el mundo de la televisión y otros medios de comunicación entienden y respetan que la noticia debe adaptarse a lo que quiere la gente. La mejor manera de defender la diversidad es, por lo tanto, defender la libertad misma.

Dado el revuelo que provocó esta grave medida, sin duda que pese a la reincorporación de periodista, Matías del Rio, al programa de “Estado Nacional”, el escándalo a todo nivel obligó al directorio de TVN  en pleno  a otorgarle su total respaldo al profesional, más aún cuando se supo que la presidenta del Tribunal de Ética del Colegio de la Orden, Ethel Pliscoff, dijo que Matías del Río, como periodista, tiene “faltas éticas graves y que los periodistas no estamos para dar opiniones nuestras en las preguntas”.

Es más, ya que estamos a menos de un mes del plebiscito de salida, no está demás que la ciudadanía sepa ahora que el texto para la  nueva constitución, en uno de sus artículos, dice claramente que “Toda persona, natural o jurídica, tiene derecho a la libertad de expresión y opinión, en cualquier forma y “por cualquier medio”. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole. No existirá censura previa sino únicamente las responsabilidades ulteriores que determine la ley”.

Aunque ese artículo se mantenga o no en el texto constitucional, de pendiendo de las posibles correcciones, hay que estar permanentemente en estado de alerta ante  lamentable e inédito episodio, dado que lo de Nidia Palma trajo de vuelta prácticas que pensamos superadas y que caracterizan a regímenes autoritarios.

Un nuevo caso para reflexionar en estos pocos días que se acercan para decidir el destino que podría tener Chile, en estos y otros casos tremendamente controvertidos y peligrosos contra la libertad.

Cápsulas Constitucionales

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