EDITORIAL


Mientras en estos momentos la dictadura nicaragüense mantiene retenido al Obispo de la iglesia Católica y Ortega, declara a Nicaragua como un país sin Dios, y tal como lo trasmiten innumerables videos, que se han viralizado, nos muestran una serie de atropellos a los representantes de la iglesia; en Chile la semana que pasó, fue una nueva semana de desesperadas carreras políticas gubernamentales.

Primero en educación fue, de sucesivas derrotas del Ministro de Educación, en donde el Consejo Nacional de Educación-CNED- obligó al Ministerio a que se rindiera una vez más, la prueba SIMCE; instrumento necesario para todo Director de Colegio que le interese progresar y desarrollar su establecimiento, pues el Simce, le entrega un rico insumo de información, que le permite reforzar las debilidades y potenciar las fortalezas del establecimiento. En la ideología ministerial, este tipo de pruebas, son segregadoras, no entendiendo el verdadero valor de un instrumento de esta naturaleza.

El segundo revés que sufrió el ministro fue con el reciente rechazo en la Cámara de Diputados, de los artículos de la ley miscelánea para suspender la Evaluación Docente éste y el próximo año y, por cierto, el Colegio de profesores se declaró en estado de alerta.

En lo político, una vez más la Ministra del Interior tuvo que salir a dar explicaciones. Luego de prometer Estado de Emergencia para la región de Los Ríos ante la escalada de actos de terrorismo, se desdijo y no lo aplicó, causando la molestia de los compatriotas que sufren con la violencia desatada y descontrolada, así como también, la ira de los parlamentarios oficialistas de esa región.

Sin embargo, lo más trascedente fue el acuerdo que no fue acuerdo. Su Excelencia, el Presidente instó a los partidos de su coalición a llegar a un acuerdo que permitiese conocer de antemano cuales son las reformas que habría que realizar en el proyecto de constitución, si esta, se aprobase.

Lo anterior no solo es un reconocimiento explícito de que el texto propuesto, además de ser malo, tiene errores fundamentales para la convivencia futuro de nuestra sociedad. Pero tal vez, lo más grave es, que aun sabiendo que el texto es malo, el Presidente siga en una constante campaña por aprobar el documento, a pesar de que en las palabras de celebración del acuerdo, en la misma ceremonia, uno de los firmantes, el Presidente del Partido Comunista, haya expresado que él no puede prometer que este acuerdo se pueda cumplir; es decir, demostró en los hechos que esta fue una desesperada campaña comunicacional en virtud de que todas las encuestas, dan a la opción rechazo, como ganadora.

Como país estamos transitando por un angosto sendero, en que por un lado tenemos un valle y por el otro un precipicio. Si caemos en él, lo que está en juego es nuestra democracia. Los países cuesta desarrollarlos y es un deber de todos cuidarlo, por el bienestar futuro de las generaciones venideras, que esperan de nosotros un Chile mejor y más prospero, con mayor dignidad y bienestar, un Chile unido y no polarizado, un Chile unitario, un Chile sin temor, sin delincuencia y sin terrorismo. Es responsabilidad de todos, lograrlo, en consecuencia es justo pedir, a nuestra elite gobernante, una mayor prudencia y una mejor gobernabilidad.

Cápsulas Constitucionales

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