EDUCACIÓN


Asesor del Laboratorio de Políticas Públicas Pivotes, y docente del CIAE y del IE de la U. de Chile, Roberto Araya, plantea que tanto autoridades como opinión púbica deben “tomar conciencia” sobre un problema “enorme y que no ha sido dimensionado”, sobre el impacto que tendrá en niños y niñas la falta de escolaridad producto de la pandemia.

Las pérdidas o brechas de aprendizaje de niños y jóvenes vulnerables amplificadas por la pandemia, es uno de los cuatro desafíos o “dolores urgentes de Chile” identificados por el Laboratorio de Políticas Públicas Pivotes, y en los que se está enfocando su trabajo en el último tiempo.

La pandemia ha provocado que durante por lo menos dos años los escolares dejaron de tener clases presenciales, generando la pérdida de contenidos relevantes para la formación de estos, lo que tendría un impacto importante en su desarrollo y vida futura.

La repercusión de estas brechas, sobre todo en niños de sectores más vulnerables, así como una falta de preocupación de las autoridades para enfrentar el problema, es lo que resaltó el colaborador de Pivotes en temas de educación y docente del CIAE y el Instituto de Educación de la U. de Chile, Roberto Araya, en conversación con el Diario de la Educación.

El docente planteó que, a “diferencia con Estados Unidos, donde se ha impulsado un plan con recursos suficientes para hacer frente a un problema que duró solo seis meses, y donde se ha aplicado recuperar clases en las tardes, fines de semana, verano, entre otros, en Chile no existe un plan acorde a la magnitud del problema, siendo que el tiempo perdido es mayor”.

“La única manera de recuperar es con clases adicionales. Acá no hay un plan, así como el de Estados Unidos. Hacer uno tiene un costo y requiere gente que ayude en esas clases con los niños, sobre todo en los sectores más vulnerables. También requiere de un cambio de mentalidad porque uno tiende a decir ¿Cómo vamos a tener más clases? Pero en Estados Unidos lo están haciendo. Es un trabajo mayor, no es menor”, aseveró.

Araya agregó que en Chile “es muy poca la preocupación. El ministerio está enfocado en otras cosas, tiene un pequeño plan, tengo entendido que es de cerca de 20 millones de dólares, lo que es nada para repartirlo entre todos los niños, versus en Estados Unidos, donde son entre 8 mil millones y 10 mil millones lo que están invirtiendo en una población similar a la chilena, es decir magnitudes nada que ver”.

La principal causa que evidencia el docente del CIAE, es que, si bien no es un problema simple de resolver, de todos modos, no existe conciencia sobre el mismo y sus efectos. “No hay conciencia. Hay un pequeño plan, pero es insignificante. Este no es un problema simple de resolver, es cierto que requiere recursos, pero no hay conciencia del tamaño de lo que se requiere ni en la población, ni en los medios, ni en las autoridades”, advirtió.

Una de las formas de medir los impactos que tendrá la brecha de aprendizaje en esta población, es mediante la esperanza de vida, y las estimaciones que se hacen al respecto, con metodologías utilizadas en Estados Unidos y homologadas con Chile, son preocupantes. “Vemos que, en Chile la esperanza de vida de esos niños va a bajar, básicamente porque cuando se tiene menos educación, hay una directa relación con la esperanza de vida que baja al tener menos años de escolaridad y estudiando en las escuelas. En el fondo, esto va a significar menor escolaridad de muchos niños, muchos de ellos ya están abandonando las escuelas, y, a la larga, va a significar bajar la esperanza de vida”, sostuvo.

Y llevado a años de vida perdidos, Araya estimó que “algunos van a de cinco a ocho años. La esperanza de vida ya está bajando producto de la pandemia en un año, pero en este grupo, los años serán más”, explicó. Agregó que incluso, si se compara por deciles, entre el más alto y el más bajo, “en Chile hay una diferencia de 8 años, el decil más rico, es decir profesionales, viven entre 8 a 9 años que los deciles más bajos”.

Es por ello por lo que el trabajo conjunto que se está realizando entre Pivotes y la academia es, por un lado, poner el tema en la agenda, generar debate sobre el mismo, para generar conciencia y medidas rápidas. “Queremos darlo a conocer, invitar a conversar y ojalá con eso que la opinión pública y las autoridades tomen conciencia. Por supuesto que hay que moverse rápido, pero lo primero es tomar conciencia. En el CIAE también estamos muy preocupados de eso y mediante diferentes estrategias y caminos queremos mostrar que éste es un problema enorme y que no ha sido dimensionado”, concluyó Araya.

 

Cápsulas Constitucionales

Suscríbete a nuestro newsletter

NewsLetter

Recibirás la información del mejor diario digital del país.

Completa este formulario de inscripción y recibirás nuestro newsletter




    * Todos los campos son requeridos.

    Un momento...

    Muchas gracias por suscribirte.

    Pronto empezarás a recibir en tu correo el NewsLetter de el Diario de la Educación.