EDUCACIÓN


La decana de la Facultad de Educación U. San Sebastián, Ana Luz Durán, sostiene que se debe apuntar a tres elementos fundamentales: retención de estudiantes, la deserción de los mismos, y el cierre de brechas, así como trabajar tanto con el sector público como privado.

El Ministerio de Educación presentó el miércoles el balance 2022 de su cartera y las prioridades para 2023, donde se fijó como principal foco la reactivación educativa, así como el avanzar hacia la eliminación de la doble evaluación docente, la construcción de un sistema de aseguramiento de la calidad que no segregue, y en devolver la confianza al sistema educativo.

Si bien algunos expertos valoraron que el ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, fijara su foco en la reactivación educativa, hubo otros que criticaron la poca novedad en su propuesta y que presentara “acciones dispersas y superficiales, no parece que permitan ordenar y dar un eje claro a la política educacional para el 2023″, como manifestó Daniel Rodríguez, director ejecutivo de Acción Educar, al Diario de la Educación.

Consultada al respecto y sobre los desafíos que tendrá esta cartera para el próximo año, la decana de la Facultad de Educación de la Universidad San Sebastián (USS), Ana Luz Durán, indicó que el principal reto que tiene el Mineduc en 2023 es “establecer una política pública educativa integral y coherente. No es solo un listado de acciones porque tenemos que apuntar a tres elementos fundamentales: primero la retención, la deserción y el mejoramiento de la calidad de los aprendizajes o el cierre de brechas”, sostuvo.

La académica agregó que “aquí no es una suma de actividades, es una política pública coherente e integral y lo más importante, hay que sumar el ámbito público y el ámbito privado. No nos olvidemos que los establecimientos particulares subvencionados representan dos millones de estudiantes y las universidades privadas, si sumamos toda la matrícula privada, somos mucho más de 50% la matrícula del sistema. Por lo tanto, el desafío que tiene el ministro de Educación es el de integrar e incorporar, en una política integral, a todos los actores del sistema público, privado, universidades CFT, IP y por supuesto a la sociedad civil a través de las fundaciones y corporaciones”.

Esto, porque el diagnóstico en esta materia es desalentador: “50 mil estudiantes que han desertado, 227 mil que suma el total de jóvenes que están entre 5 y 21 años fuera del sistema escolar y la brecha de aprendizaje, que, de acuerdo al Banco Mundial, son de 2 años más menos de aprendizaje estandarizado o diagnóstico integral de aprendizaje perdidos entre Sexto Básico y Tercero Medio, donde es de un 60% que no ha logrado alcanzar los contenidos mínimos”, explicó.

 

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