EDUCACIÓN


Psicóloga infanto-juvenil entrega algunas recomendaciones a los padres y madres para estimular la lectura en sus hijos desde edades tempranas.

Promocionar el hábito de la lectura, es decir, criar a los hijos para que lean de manera regular y por placer, debería ser el objetivo final para estimular la lectura. Así lo plantea la psicóloga infanto-juvenil, Mónica Zegers, quien conversó con el Diario de la Educación para entregar algunas recomendaciones a los padres y madres que por estos días están compartiendo las vacaciones de invierno con sus hijos.

La investigadora postdoctoral en la Universidad de California San Francisco plantea que “en muchas familias se cree que motivar la lectura es enseñarles a los hijos las formas y nombres de las letras. Si bien esas prácticas efectivamente pueden ayudar a los niños a aprender a leer, el objetivo final debería ser la promoción del hábito a la lectura. Y esto se logra con una práctica repetida”.

“El desarrollo del hábito de la lectura es un proceso que se cultiva en el tiempo a partir de la práctica repetida. Nosotros, como adultos, tenemos que dar los primeros pasos en generar ese hábito, acostumbrándonos a leerles a nuestros hijos recurrentemente. En otras palabras, nosotros los adultos debemos ser los primeros en desarrollar el hábito de compartir libros con nuestros hijos, leyéndoles, contándoles historias, inventando cuentos, etc.”, explica Zegers.

Ese hábito debe mantenerse en el tiempo y la forma en cómo se haga dependerá de las edades de los niños y niñas. “Cuando son chiquititos (0-1 años), vamos a estar más enfocados en mostrar las ilustraciones y enseñar palabras nuevas. Entre los 1 y 2 años, vamos a tener un mayor diálogo sobre las ilustraciones, invitándolos a describir las imágenes y haciéndoles preguntas abiertas. A partir de los 3 años, podemos enseñarles a predecir de qué se tratará el libro, identificar las emociones y pensamientos de los personajes, a ordenar eventos en términos de causa y efecto, etc. A los 5 años podemos discutir sobre las palabras que no conocen y pedirles su opinión sobre el libro al terminarlo”, sostiene la experta.

Los beneficios que tiene la estimulación temprana son variados y dependerán de qué y cómo se les ha leído. “Pero además se va dando un efecto dominó. Los niños a los que se les lee más tienden un mejor vocabulario porque los libros incluyen palabras que en general no se usan en el lenguaje oral, en las conversaciones. A los niños que tienen mejor vocabulario, se les hace más fácil entender lo que leen. Los niños que tienen mejor comprensión lectora, generalmente, están más motivados a leer y leen con mayor frecuencia, lo que mejora aún más su capacidad de comprensión”, hace ver la psicóloga.

La recomendación es hacerlo cada vez que se pueda y si es durante las vacaciones de invierno, mejor. “Ahora en las vacaciones se pueden hacer muchas actividades que promueven el interés por la lectura. Por ejemplo, se puede ir a las bibliotecas, invitando a los niños a hacerse socios y a elegir sus propios libros para arrendar. Se puede leer libros. Podemos aprovechar los libros que ya hemos leído muchas veces para usarlos de manera distinta, por ejemplo, desafiando a nuestros hijos a encontrar la palabra más divertida del cuento, a conversar sobre los dibujos del libro, a inventar su propia historia usando las ilustraciones, etc. Podemos invitar a nuestros hijos a escribir sus propios libros, dibujando las ilustraciones o usando recortes de revistas. La creatividad es el límite”, recomienda Zegers.

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