EDUCACIÓN


Sondeo realizado en mayo del presente año a más de mil profesores y profesoras, arroja los efectos que ha tenido la vuelta a la presencialidad en los docentes, y que afecta más a mujeres que a hombres. Las razones serían una mayor dependencia de los estudiantes y la readaptación a los cambios que se han visto enfrentados los profesores.

Se trata de la 3ª Encuesta Vinculando Aprendizajes aplicada por Educar Chile, donde se da cuenta del agobio laboral que han presentado los y las docentes tras la vuelta a las clases presenciales luego de dos años de pandemia y clases remotas.

El sondeo muestra que un 73% de las y los docentes percibe que han tenido una mayor carga laboral superior a la experimentada durante el año anterior, cuando las clases eran online, independientemente del tipo de dependencia de su establecimiento. Asimismo, un gran porcentaje declara haber sentido agobio (52%) durante el retorno a clases presenciales, detalló al Diario de la Educación uno de los profesores afirmando que “las razones que explican la fatiga en los docentes, estaría relacionado a dos causas puntuales: por un lado, la mayor dependencia que han presentado lo estudiantes y el tener que adaptarse nuevamente a un cambio en la forma de planificar clases con niños que presentan rezago en su aprendizaje”.

“Los dos años de ausencia de la presencialidad generaron una dependencia de los niños, niñas y adolescentes, por lo tanto, se genera un mayor agotamiento para los profesores en esa vuelta a la presencialidad. Asimismo, el cambio de pasar de clases online a presenciales implica un cambio que si bien nosotros pensamos que podría haber bajado el agotamiento que ya presentaban en el periodo de las clases online, esto fue al revés y aumentó y pensamos que ese aumento se debe a lo que implica adaptarse nuevamente a un cambio, donde ya había una planificación para trabajar a distancia”, explica el docente.

Asimismo, el profesor puntualiza que la dependencia que han presentado los niños tiene que ver con las implicancias que tuvo el estar fuera del sistema por dos años y que afectó de manera distinta a los diferentes niveles. “Antes de la vuelta, nuestra hipótesis era que los más pequeños iban a llegar más desregularizados, pensando en aquellos de cuatro o seis años que no habían estado en el sistema.

Andrea Osorio, directora del Área de Educación “Aprendizaje para el futuro” de Fundación Chile, afirma por su parte, que “lo que sucede en esos niveles tiene que ver con los desafíos de la lecto escritura, en niños que pasaron primero y segundo básico en modo remoto, evidentemente que ahí presentan retrasos importantes. Sin embargo, desde el punto de vista de la conducta y la convivencia, los problemas han estado más en los ciclos mayores, en Séptimo, Octavo y Enseñanza Media, porque hay más desafíos en términos de la convivencia dado que muchos de ellos no estuvieron necesariamente en sus casas, algunos tuvieron que trabajar, empezar otra organización y recuperar el ritmo de una sala de clases con los horarios y las nomas que permiten el aprendizaje, de alguno modo generó un retroceso”.

Agrega que “es ahí donde los profesores y profesoras han tenido que invertir mucho más energía y tiempo, en esta regulación de ambiente, y con mucha presión por el rezago de aprendizaje que hubo por la pandemia, en definitiva, es un circuito bien apremiante”.

Comunidades de Aprendizaje

Osorio explica que algunas salidas que ven para mejorar esta situación es aplicar nuevas formas de hacer las clases que permitan a la comunidad escolar repartir labores.

“Nuevas formas donde los estudiantes participen más para que no se concentre todo el trabajo en el docente, es decir, que no sea solo el profesor o profesora el responsable durante los 90 minutos de la clase, sino más bien generar salas como comunidades de aprendizaje, donde también los estudiantes puedan investigar ciertos temas, presentar a sus compañeros, hacer más trabajo de grupo para distribuir capacidades, de esa forma se van produciendo equilibrios donde se reparten las labores”, sostiene.

La encuesta muestra que, en relación con el agobio, este porcentaje aumenta en las mujeres al analizar las diferencias por género: un 56% de las mujeres encuestadas ha sentido agobio, sobrecarga y/o crisis emocionales durante este periodo, cifra que en los hombres solo representa un 34%.

Relacionado con lo anterior, proporcionalmente han sido los hombres quienes se han sentido con mayor motivación y energía durante el periodo, representando un 35%, mientras que la misma cifra en las mujeres solo asciende hasta el 17%.

El sondeo, que se realizó entre el 3 y el 30 de mayo del 2022, fue respondido por 1.098 docentes y directivos pertenecientes a establecimientos públicos, particulares subvencionados y particulares de todas las regiones del país y niveles de enseñanza (Ed. Parvularia, Ed. Básica, Ed. Media, TP, y personas jóvenes y adultas).

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