EDUCACIÓN


Los resultados de la investigación, elaborada por la Universidad Bernardo O’Higgins y presentada por su rector, Claudio Ruff, muestran también el impacto de las políticas de financiamiento en la cobertura, asistencia, empleabilidad y en los ingresos de los estudiantes del sistema terciario.

En las últimas décadas la educación superior en Chile ha sufrido cambios exponenciales en el incremento de su cobertura, lo que trajo consigo una serie de discusiones acerca de temas sustanciales referentes al aseguramiento de la calidad de la enseñanza y las formas de financiamiento que posibiliten un progreso social basado en los valores de la equidad e igualdad.

Ese fue precisamente el tema central del seminario virtual organizado por la Corporación de Universidades Privadas (CUP), en donde se dio a conocer el estudio “La Gratuidad como nueva variable de las políticas de financiamiento mixto en la educación superior chilena y su impacto en la trayectoria estudiantil y la movilidad social”, elaborado por un equipo de la Universidad Bernardo O’Higgins, liderado por el rector, Claudio Ruff, también secretario general de la CUP.

La actividad, contó con la participación del investigador y académico UDP, José Joaquín Brunner y con los representantes del ministerio de Educación, Antonio Peñafiel, jefe del Departamento de Financiamiento Estudiantil y José Miguel Sanhueza, asesor de Gabinete en materias de Políticas de Educación Superior, quienes analizaron los efectos que han tenido las políticas de financiamiento mixto del sistema terciario chileno, tanto en los procesos de acceso y retención estudiantil (trayectoria) como en la movilidad social.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el sistema de financiamiento chileno, con la inclusión de la gratuidad, mantiene las tendencias de mejora en las tasas de cobertura a la educación superior en los deciles más vulnerables, al tiempo que se evidencia que el 65% de los estudiantes de los quintiles 1 y 2 logra movilidad social hacia los quintiles 3, 4 y 5.

La investigación arrojó que a 2020 la matrícula de estudiantes con gratuidad alcanza el 32.7% de la matrícula total de pregrado y el 61.7% de las instituciones adscritas al beneficio, y el financiamiento que reciben estas instituciones es de aproximadamente 2 millones de pesos por estudiante.

Además, el crecimiento de ingresos de las universidades con gratuidad se mantuvo relativamente estable en el período 2016-2019, con una caída en el 2020, que pudo ser generada por el efecto de la pandemia. Sin embargo, en este mismo período existe una caída de la matrícula de pregrado.

Asistencia

Otro dato revelador del estudio es que la política pública de Gratuidad, que surge en el año 2016 en respuesta a la demanda popular generada en las movilizaciones estudiantiles del año 2011, ha mejorado las tasas de asistencia en la educación superior.

Esta mejora en la asistencia es evidente hasta el cuarto decil de ingresos a nivel socioeconómico, no obstante, los dos deciles de ingreso más alto tienen crecimientos inclusive superiores a los deciles del 1 al 4. Esto puede explicarse debido a que la escolaridad promedio desde los 15 años en el país varía de 9,4 en el primer decil hasta 15,9 el décimo decil.

Cobertura

Al comparar la situación de Chile con otros países de América Latina, se evidencian los efectos positivos que han tenido las políticas de financiamiento en Chile en la cobertura del sistema universitario en el primer quintil socioeconómico.

Asimismo, las comparaciones con los países de la OCDE entregan elementos finales sobre las tasas de cobertura en la educación terciaria y los primeros elementos de la real movilidad social de los estudiantes de los deciles más vulnerables. Chile se posiciona en esta materia entre los 10 mejores países de la OCDE a nivel de pregrado, reafirmado la efectividad de las políticas de financiamiento del Estado medido desde las tasas de asistencia en la educación superior.

Ingresos y empleabilidad

El estudio determina que las personas con estudios de educación terciaria perciben retribuciones más elevadas que aquellas solo con estudios secundarios. En el caso de Chile, los estudiantes con educación terciaria reciben un 141% más de ingresos que los de educación secundaria completa. Esta característica prueba que los titulados de la educación terciaria logran con una probabilidad muy alta movilidad social, además, la tasa de empleo con educación terciaria alcanza un 84 %.

“En síntesis, el sistema de financiamiento chileno, con la inclusión de la Gratuidad, mantiene las tendencias de mejora en las tasas de asistencia a la educación superior en los deciles más vulnerables. Sin embargo, aún existen diferencias entre los deciles de ingresos en la asistencia en la educación superior. Asimismo, se debe destacar que Chile está en la vanguardia del continente, e inclusive de los países del mundo desarrollado, en la asistencia a la educación superior a nivel de pregrado, pero se debe poner atención de las tasas de posgrado como fuente de riqueza de educación a lo largo de las trayectorias de vida”, destacó el rector de la UBO, Claudio Ruff, responsable del estudio.

 

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