EDUCACIÓN


La conclusión reside en que aquellos afiliados a Isapre que hoy no cuentan con un seguro complementario, de pasar su 7% a un fondo común, nada les garantiza que podrán mantener la calidad actual de servicio al que acceden mediante sus planes de salud.

El estudio titulado “Reforma de salud y sus implicancias en la clase media”, realizado por los investigadores del Observatorio de Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales (UDP), José Acuña y Andrés Hernando, analizó cómo la reforma a la salud anunciada por el actual gobierno del presidente Gabriel Boric, afectaría a los usuarios de Isapre de ese estrato social.

En el documento publicado se indica que es esperable “que una reforma como la propuesta por el gobierno encuentre un problema de economía política importante mientras no logre garantizar, al menos para los afiliados a Isapre que pueden identificarse como clase media, que se mantendrán los estándares de calidad y oportunidad que el sistema privado ha logrado establecer”.

Eso, en un contexto en que actualmente “coexisten en Chile dos sistemas de previsión de salud profundamente distintos entre sí tanto en su lógica de funcionamiento como en sus resultados. La desigualdad que esto conlleva ha llevado a distintas propuestas de reforma que incluyen la idea de un plan de salud estandarizado (Paolucci y Velasco, 2017), a un plan universal de salud sumado a una reforma integral de Fonasa (Benítez y Velasco, 2020), y a la unificación del sistema en un único asegurador público, como es el caso de la propuesta en el programa de gobierno del presidente Gabriel Boric”.

Sin embargo, la reforma anunciada plantea que el 7% que hoy administran las Instituciones de Salud Previsional (Isapres), pase a un Fondo Universal de Salud, administrado por el Estado, donde sería este mismo el que definiría las coberturas y montos a cubrir.

Según explicaron los investigadores al Diario de la Educación, el informe muestra que un 55,7% de los jefes de núcleo “declararon no tener seguro complementario de salud, por lo que, al aplicarse la reforma de salud, podría incurrir en un mayor gasto en caso de querer mantener sus coberturas. Este es un hecho que ha sido declarado incluso por la autoridad de Fonasa”.

Añadieron que “la lógica de esta conclusión, reside en que actualmente las personas afiliadas a Isapre contratan el plan que mejor les acomoda con el 7% y al pasar este aporte al nuevo Fondo Universal de Salud, nada asegura que las personas mantengan las mismas prestaciones y coberturas y en caso de no ser así, tendrían que incurrir en un mayor gasto de cobertura si desearan mantenerlas, es decir el 7% que va al Fondo Universal deberá ser aumentado con el pago de un seguro complementario que asegure mantener la calidad actual del servicio”.

Y en ese sentido, en caso de no querer aumentar el gasto en cobertura, “implica optar por la Modalidad de Libre Elección (MLE) de Fonasa para atenderse en prestadores privados, pagando copagos que, en general son más altos que los que pagan hoy o, en su defecto, optar por la Modalidad de Atención Institucional (MAI) y experimentar racionamiento por acceso lo que implica entrar en las listas de espera para atenciones y consultas”, explicaron los expertos.

Cabe destacar que lo anterior no considera que de ser traspasados los afiliados de Isapres, que actualmente son en torno a 3.5 millones de personas, a Fonasa, generará una congestión aún mayor a la actual, que considera más de 2 millones de prestaciones de especialidad pendientes y 328 mil cirugías en la misma condición, así como más de un millón de exámenes y procedimientos en espera.

 

Cápsulas Constitucionales

Suscríbete a nuestro newsletter

NewsLetter

Recibirás la información del mejor diario digital del país.

Completa este formulario de inscripción y recibirás nuestro newsletter




    * Todos los campos son requeridos.

    Un momento...

    Muchas gracias por suscribirte.

    Pronto empezarás a recibir en tu correo el NewsLetter de el Diario de la Educación.