EDUCACIÓN


María Francisca Elgueta, profesora de Historia en el Colegio Bretaña de La Granja, Región Metropolitana, y fue galardonada entre más de 2 mil profesores, por su aporte a la reinserción escolar.

Según las últimas cifras del Ministerio de Educación 50 mil estudiantes abandonaron el sistema educativo durante 2022, los que se suman a los más de 227 mil que ya estarían fuera del sistema y a otro 1,3 millón que registran inasistencia grave.

Es en ese contexto en el cual el Global Teacher Prize 2022 Chile, premio que entrega Elige Educar desde 2016, y conocido como el Nobel de la Educación, recayó en la docente María Francisca Elgueta, profesora de Historia en el Colegio Bretaña de La Granja, lugar donde los estudiantes son jóvenes que han sido excluidos del sistema educativo y que han vuelto a las aulas para terminar su escolaridad en una modalidad 2×1.

La docente, de 32 años, en conversación con el Diario de la Educación  se mostró “profundamente emocionada y orgullosa” de haber sido galardonada. “Siento un honor enorme de estar representando a tantos profesores y profesoras que creen firmemente en que es nuestra labor la que va a cambiar el mundo, que nuestra labor en las salas de clases es la que realmente genera los cambios que estamos esperando como sociedad y que son nuestros estudiantes lo que los van a realizar”.

Respecto de su metodología y la diferencia de esta con la de otros docentes, sostuvo que existen diferentes contextos en los cuales se desarrolla cada docente, pero lo relevante es adecuarse a ellos y relevar a los estudiantes y sus capacidades. “Sé que son muchos los profes que están reforzando esto, que tiene que ver con el cómo nos preocupamos de muchas veces construir de reconstruir autoestima. El contexto particular en el que trabajo so estudiantes que han sido expulsado del sistema educativo muchas veces y, además, en cierta medida, excluidos o marginados de una sociedad completa que les ha hecho sentir que no son importantes y que no tienen voz que lo que sucede con ella y lo que ellos tengan que decir no es significativo”.

En ese sentido agregó que “mi lucha como profesora está en generar experiencias de aprendizaje que sean significativas para ellos, que respondan a sus intereses, que respondan a sus necesidades y a la de sus comunidades para trabajar habilidades como la seguridad, como la curiosidad, el pensamiento crítico, la capacidad de reconocer perspectivas que son distintas las de uno y todo esto enmarcado en lo que hoy son las competencias globales, es decir, esta capacidad en que desde mi lugar puedo identificar, investigar, comunicar y actuar en relación a problemas globales para así construir y reconstruir autoestimas que han sido dañadas por una sociedad y por un sistema educativo”.

Para Elgueta los estudiantes deben ser los protagonistas de su aprendizaje y que en la medida que vean que sus profesores tienen altas expectativas de ellos, los cambios son posibles. “Lo que ha sido más importante para mí y en lo que he visto mayor efecto es cuando no olvidamos tener una lógica de altas expectativas con nuestros estudiantes. Cuando nuestros estudiantes ven que nosotros esperamos mucho de ellos, cuando sienten y observan que nosotros entramos a la sala de clase esperando grandes cosas de ellos, todo cambia. Tenemos que recordar como profesores que nuestros estudiantes nunca nos van a dejar de sorprender. Que tenemos que traer nuevas preguntas, ser innovadores, pero que sobre todo, debemos tener un alto estándar con cada uno de ellos y ellas”, recalcó.

En la misma línea María Francisca agregó que “sin duda es fundamental que ellos sean protagonistas del aprendizaje. Que nos atrevamos a que sean ellos quienes traigan las preguntas a la sala de clase no seamos solamente nosotros que las estamos elaborando. No perdamos el miedo a que sean sus intereses los que participen, y que nosotros también como profesores nos atrevamos a traer aquellas cosas que nos apasionan, que nos hacen vibrar: temas contenidos, ideas incluso esos hobbies que podamos tener afuera, y de ese modo, buscar formas en cómo nos conectamos con aquello que estamos enseñando. Asimismo, tenemos que recordar que la sala de clases un espacio donde lo tenemos que pasar bien, donde todos tenemos que disfrutar y creo que cuando hagamos eso, habrá un reencanto de muchos niños y niñas que hoy se sienten alejados de la escuela”.

 

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