EDUCACIÓN


El reporte alerta que al ritmo actual América Latina y el Caribe no alcanzará las metas de educación planteadas por la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, si los países no modifican rumbo de políticas y asignación de recursos.

El informe regional de monitoreo ODS4-Educación 2030, realizado en conjunto entre la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (Orealc/Unesco Santiago), la Oficina Regional de Unicef para América Latina y el Caribe (Unicef Lacro) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), identifica los desafíos que enfrenta la región y las áreas que requieren atención urgente por parte de los países para alcanzar los objetivos trazados por el ODS4.

El reporte, publicado hace algunas semanas, muestra que las dificultades económicas y los devastadores efectos de la pandemia de la Covid-19 contribuyeron a la desaceleración y el estancamiento en el avance de los logros educativos entre 2015 y 2021, respecto a las metas del ODS4 de la Agenda de Educación 2030.

En conversación con el Diario de la Educación, Alejandro Vera, Jefe de Planificación y Monitoreo de la Educación de la Oficina Regional  de Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco (Orealc/Unesco Santiago), explicó los principales hallazgos del estudio y aquellos que atañen a Chile particularmente, y en la comparación con otros países de la región.

Dentro de los principales hallazgos detectados por el reporte y calificados como “graves” y “alarmantes” por Vera, está “la desaceleración en algunos indicadores educativos que venían progresando en las últimas décadas, como la tasa de finalización de la educación secundaria, que ha reducido drásticamente su ritmo de crecimiento en los últimos cinco años”.

En segundo lugar, el “estancamiento en indicadores claves, como el observado en las evaluaciones de la calidad de los aprendizajes. Aproximadamente la mitad de los estudiantes de tercer grado no están alcanzando el nivel mínimo de competencias en lectura y matemáticas, y este porcentaje es mayor en estudiantes de sexto grado: 68,7% en lectura y 82,8% en matemática”, explicó.

Mientras que en tercer lugar se ubica “el aumento de brechas en las oportunidades de acceso al nivel terciario, tanto entre países como al interior de estos. Si bien hay una tendencia general a la expansión del nivel, ésta beneficia más a la población de mayores ingresos”.

Respecto de los hallazgos realizados en Chile, Vera destacó que, si bien el país alcanzó logros relativamente altos en relación con sus pares de la región, “manifiesta similares tendencias de desaceleración de indicadores educativos clave”.

Entre los avances relevantes detectados está “la reducción de las desigualdades, tanto en la finalización de la educación media como en los aprendizajes, aunque aún las brechas son preocupantes. Por ejemplo, según los datos de PISA 2018, el 90% de los estudiantes del quintil más rico alcanzaron desempeños mínimos en lectura, mientras que sólo el 54% de los estudiantes del quintil más pobre alcanzaron esos resultados. En matemática el escenario es más desolador: 80% con desempeños mínimos para el quintil más rico, y 28% para el más pobre”

Asimismo, se “observa la persistencia de algunas matrices de desigualdad estructural en la educación superior, que, si bien no aumentan como en el promedio regional, se mantuvieron casi inamovibles en los últimos 20 años”, según manifestó el representante de la Unesco en Chile.

Llamado a actuar para reducir brechas

Desde las instituciones involucradas han hecho un llamado a los países a tomar la evidencia que se expone en el reporte y activar las medidas necesarias que permitan revertir dichos resultados. “Hacemos un llamado a los países a que tomen la evidencia sistematizada en el informe para conducir los procesos de mejora y transformación sistémica de la educación. En particular, señalamos que para alcanzar el camino que trazan las metas del ODS 4 los países tienen que aumentar la inversión en educación, garantizar participación social y diálogos que permitan cristalizar consensos en esta materia, y fortalecer las capacidades estatales para una buena conducción de las políticas educativas en la próxima década”.

Vera agrega que, de no reaccionar a la evidencia, se estará afectando a sectores de menores ingresos y a personas con discapacidad, principalmente. “Efectivamente el informe da cuenta de importantes inequidades en los indicadores tanto entre países de la región, como al interior de estos. Las oportunidades para finalizar la educación secundaria baja y alta son menores para las poblaciones más pobres, los habitantes de zonas rurales, y para los varones. En estos casos las desigualdades más profundas se asocian al nivel socioeconómico. Estas diferencias también se repiten al analizar los resultados de aprendizaje”.

Agregó que “el informe también pone de manifiesto que un grupo en situación particularmente grave de exclusión es la población con discapacidad. Si bien hay una ausencia de datos, fue posible producir algunos indicadores que revelan amplias inequidades y un aspecto preocupante es que no hay evidencias claras de que la situación educativa de esta población haya mejorado en los últimos años”, indicó.

Mientras que, en materia de educación terciaria, relevó que “también se observa un aumento significativo de brechas. En el promedio de países el acceso a la educación terciaria aumentó muy levemente entre 2015 y 2020 en el sector rural y en el quintil de menores ingresos, mientras que aumentó mucho más en el sector urbano y en el quintil de más ingresos”.

 

Cápsulas Constitucionales

Suscríbete a nuestro newsletter

NewsLetter

Recibirás la información del mejor diario digital del país.

Completa este formulario de inscripción y recibirás nuestro newsletter




    * Todos los campos son requeridos.

    Un momento...

    Muchas gracias por suscribirte.

    Pronto empezarás a recibir en tu correo el NewsLetter de el Diario de la Educación.