EDUCACIÓN


En un documento -aún extraoficial- al que tuvo acceso el Diario de la Educación, se consigna que “la revuelta social del año 2019 fue la manifestación de un malestar acumulado por 30 años”, recordando que “se fueron mercantilizando aspectos tan centrales para el bienestar, el buen vivir y la equidad social como son los derechos a la salud, a las pensiones y particularmente a la educación. Esto significó que en Chile se edificara un modelo de mercado educacional, en donde el acceso a la educación dependiera del tamaño del bolsillo de madres, padres y apoderados”.

El ministerio de Educación busca un giro en el modo en que se ha abordado la enseñanza, planteando diferentes puntos para adecuarla tomando en cuenta el estallido social.

En un documento -aún extraoficial- al que tuvo acceso el Diario de la Educación, se consigna que “la revuelta social del año 2019 fue la manifestación de un malestar acumulado por 30 años”, recordando que “se fueron mercantilizando aspectos tan centrales para el bienestar, el buen vivir y la equidad social como son los derechos a la salud, a las pensiones y particularmente a la educación. Esto significó que en Chile se edificara un modelo de mercado educacional, en donde el acceso a la educación dependiera del tamaño del bolsillo de madres, padres y apoderados”.

Tras otros aspectos, el texto habla de que el “antiguo paradigma educativo” considera una “educación de mercado sin foco en derechos sociales”, por lo que se busca avanzar en una “educación como derecho social para la justicia educativa”.

En este punto, plantean que “asegurar el derecho a la educación, no es sólo asegurar el acceso a todas y todos los estudiantes, independiente de sus identidades de género, condición socioeconómica y pertenencia cultural, sino que también es asegurar su participación e integración igualitaria”.

Además, constatan que el “antiguo paradigma” entiende “comunidades educativas y aulas con dinámicas de exclusión social”, mientras que el nuevo avanza hacia “comunidades educativas y aulas inclusivas, equitativas y seguras (migración, pueblos originarios y NEE)”. También, al identificar la ausencia de esto, la mirada ahora es una enseñanza “con perspectiva de género”.

Cuatro claves para el cambio de paradigma

Los cuatro aspectos que se proponen para avanzar en el cambio de paradigma son:

1. “Cultivar la noción de la educación como un derecho social para la justicia educativa para que la educación pueda ser un derecho en el que todas y todos las y los estudiantes puedan participar y desarrollar aprendizajes integrales.
2. Reconocimiento y desarrollo de la profesionalidad de trabajadores de la educación para promover el cambio pedagógico.
3. Transitar de un sistema de ‘aseguramiento de la calidad’, hacia un sistema de ‘acompañamiento y evaluación’ con foco en la mejora continua, aprendizaje integral, y desarrollo de capacidades locales.
4. Continuar transitando hacia un currículum integral, flexible y contextualizado para una gestión pedagógica que desarrolle habilidades del siglo XXI. Un currículum que sepa responder a la época que nos toca vivir: el cambio climático y requerimientos de sustentabilidad, el desarrollo tecnológico, social y económico, y principalmente las demandas por principios de democracia, igualdad y una sociedad feminista”.

 

Cápsulas Constitucionales

Suscríbete a nuestro newsletter

NewsLetter

Recibirás la información del mejor diario digital del país.

Completa este formulario de inscripción y recibirás nuestro newsletter




    * Todos los campos son requeridos.

    Un momento...

    Muchas gracias por suscribirte.

    Pronto empezarás a recibir en tu correo el NewsLetter de el Diario de la Educación.