EDUCACIÓN


El profesor de la Facultad de Derecho UDD, Eduardo Andrades, es uno de los autores de un libro de la Universidad del Desarrollo, en que cuestiona aspectos de la rechazada propuesta constitucional en materia de enseñanza.

Una abrumadora mayoría de chilenos rechazó la propuesta constitucional de la Convención en el plebiscito y desde la Universidad del Desarrollo advirtieron qué estuvo mal en materia educativa, lo que puede servir insumo en los diálogos por un nuevo proceso constituyente que han iniciado el oficialismo y la oposición.

El profesor de la Facultad de Derecho UDD, Eduardo Andrades, destacó que “el proceso constituyente ha sido, sin lugar a dudas, uno de los hitos políticos más relevantes en la historia de Chile. En las próximas décadas los resultados obtenidos este domingo y las acciones que se derivan de ello, definirán nuestro país”.

El académico es uno de los autores del libro “50 Mirada Constitucionales”, que recopila una serie de columnas que recogen las diferentes visiones de autoridades, profesores e investigadores UDD sobre la propuesta de la Convención.

En el texto, Andrades escribió que “el proyecto de la Convención en materia de derecho a la educación ha cruzado todos los límites imaginables. Los sectores extremos e identitarios que redactaron el texto, han desconocido nuestra historia constitucional, para hacer realidad un proyecto totalitario a través de la imposición directa de los ‘fines y principios’ de la educación, que harían del sistema educativo completo un rehén de los prejuicios y apetitos del gobierno de turno”.

“Quien rechazara estos postulados, primero, sería cuestionado en su calidad educativa y, enseguida, excluido de beneficios, para luego ser intervenido por comisarios políticos y, finalmente, clausurado”, agregó.

Seguidamente, hizo ver que “ese es uno de los más caros sueños de la izquierda neomarxista gramsciana, que siempre ha acariciado la idea de controlar la cultura para construir su plataforma de poder desde ella, olvidando que lo que es bueno y verdadero no necesita ser impuesto por la Constitución o la ley, sino que se defiende por la belleza de sus razones, de sus argumentos y por la nobleza de la libertad que lo anima”.

El académico puntualizó que el texto -rechazado en el plebiscito- sostenía que toda “persona tiene derecho a la educación (art. 35), y agrega que es un deber primordial e ineludible del Estado. Pero también agrega (inciso 3) unos ‘fines’ propios de la labor educativa, que la Convención entendió como obligatorios: ‘la construcción del bien común, la justicia social, el respeto de los derechos humanos y de la naturaleza, la conciencia ecológica, la convivencia democrática entre los pueblos, la prevención de la violencia y discriminación, así como la adquisición de conocimientos, el pensamiento crítico, la capacidad creadora y el desarrollo integral de las personas, considerando sus dimensiones cognitiva, física, social y emocional’”.

“Dada la amplitud de estos fines, será tarea del legislador modularlos. Y como las leyes serán aprobadas con mayorías simples, la actividad educativa estará entregada a lo que la mayoría política desee imponer a todos los jóvenes”, advirtió al autor.

Sin embargo, por éste u otros motivos, la ciudadanía habló categóricamente, desestimó toda la cuestionada carta magna de los convencionales. Por lo que ahora es de esperar que no se repitan los errores de la CC y se dialogue a favor de lo que chilenas y chilenos esperarían aprobar en un futuro cercano.

 

Cápsulas Constitucionales

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