EDUCACIÓN


Alejandro Vera, especialista de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/ UNESCO Santiago) alerta que, si bien los países de la región han identificado el problema, no están priorizando los recursos en la solución.

Durante la pandemia, América Latina y el Caribe fue una de las zonas, a nivel mundial, que tuvo la suspensión de clases presenciales más larga en tiempo de todo el mundo, periodo en el cual las escuelas estuvieron cerradas y las clases se desarrollaron de manera online, lo que ha provocado efectos importantes en la formación de los jóvenes y sus comunidades.

Así lo han hecho ver organismos, tanto nacionales como internacionales, que están alertando sobre la priorización que debe haber en políticas públicas, así como en los recursos asociados para llevar a cabo planes de recuperación del aprendizaje perdido durante la emergencia sanitaria.

Este es uno de los puntos que relevó Alejandro Vera, especialista de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/ UNESCO Santiago), en entrevista con el Diario de la Educación, sobre los pasos urgentes que deben tomar los países, entre ellos Chile, para evitar los graves efectos que la perdida de clases puede tener en la sociedad en general.

Si bien destacó que, en esta nueva etapa de volver a las clases presenciales, los países en general han respondido bien y estarían en la línea correcta, existen temas a priorizar. “Uno puede hacer un análisis más preciso de un caso, ver aciertos y errores, pero en general creo que hay un cierto acuerdo regional que los países están tratando de cubrir las necesidades que se les han presentado, con las dificultades económicas y políticas que cada país tiene”.

No obstante, advierte que el llamado de atención es el grado de compromiso y urgencia que deben tener los gobiernos. “Cuándo uno mira los planes de recuperación, o las políticas, o programas, se llama distinto según el país, las intenciones son las correctas, pero si hay que hacer un llamado de atención en general, es que estos planes así como requieren urgencia requieren también compromiso político, no solo del sector educación, sino de los gobiernos en general y de los otros sectores, y requiere compromiso financiero, es decir no se puede atajar la emergencia con pocas municiones, y ahí vemos que hay algunas debilidades, ya que los países están atravesando situaciones económicas y fiscales complejas. La pandemia ha significado un esfuerzo financiero importante en casos para sostener la emergencia y eso esta viendo que los recursos son menores a los que se necesitan”, indicó.

Y en ese sentido enfatizó que “venimos viendo que en el 2020 y 2021, aún no tenemos datos del 2022, pero vemos que la educación en general no ha sido priorizada, es decir, no ha sido de los sectores que se ha llevado la mayor atención”.

Es por ello que sostiene que se debe avanzar un paso más y poner la educación en el lugar de relevancia. “Estamos poniendo esa alarma diciendo que este es un sector que hay que mirar y priorizar. El llamado principal es justamente a esta prioridad política y su correlato financiero para poder llevar adelante estos planes de recuperación”.

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