NACIONAL


Francisco Castañeda, director de la Escuela de Negocios de la Universidad Mayor, afirmó que la decisión del BC era “innecesaria”, ya que la inflación está empezando a mostrar tendencias decrecientes.   

En su última reunión el Banco Central (BC) decidió, de manera unánime, elevar la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 50 puntos base, dejándola en 11,25%, indicando que se “ha llegado al nivel máximo del ciclo iniciado en julio de 2021”, por lo cual ahora solo se esperaría que esa tasa baje en los próximos meses.

En un comunicado el BC advirtió que “los riesgos del escenario macroeconómico son elevados y sus implicancias de corto y mediano plazo deben ser evaluadas cuidadosamente”. Si bien, la medida se explicaría por el escenario macroeconómico, fuertemente influenciado por lo que está sucediendo en el resto del mundo, para algunos expertos se trataría de una medida “excesiva” y una sobre reacción del ente rector.

Así lo planteó Francisco Castañeda, director de la Escuela de Negocios de la Universidad Mayor, quien afirmó que la decisión del BC era “innecesaria”, ya que la inflación está empezando a mostrar tendencias decrecientes.

“Es una medida un poco excesiva haber subido 50 puntos base la tasa de interés, porque ya el IPC del último mes, el de agosto, ya empezó a desacelerarse. En 12 meses la inflación pasó de 14,1% al 13,7%. En agosto la inflación empezó a caer y esto porque hay estancamiento en el consumo, se acabó la liquidez de los retiros, se acabó el IFE, la inversión muestra debilidad y el consumo muestra un crecimiento negativo tanto para este año como para el próximo. Entonces, la inflación va a caer porque la economía se va a enfriar. Esta tasa de interés, que es históricamente alta, haberla subido ya era innecesario porque la inflación va a empezar a mostrar una tendencia decreciente”, explicó.

En ese sentido el académico considera que “el BC está sobrerreaccionando, subiendo las tasas de interés, ya que las tasas ya estaban, de alguna manera con sesgo a la baja, por el dato de inflación de septiembre”, explicó.

Las consecuencias que proyecta el académico, es que la medida genere en la economía local un “efecto contractivo”, producto de las señales descendentes de la inflación. A su juicio, la señal del BC es que “la batalla contra la inflación no está ganada”, ya que existen elementos internacionales que pueden afectar nuestra inflación. “La señal es que las turbulencias internacionales pueden transmitir inflación al mercado interno, y subiendo la tasa el BC trata de resguardarse que ese aumento de la inflación sea el menos posible, pero corre el riesgo que de la economía de alguna manera se frene aún más”.

“Por ejemplo, el alza de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos, la agresión de Rusia contra Ucrania, que de alguna manera se está agudizando y hace subir más el precio de los alimentos, y en el caso doméstico, ya uno podría decir que después del triunfo del rechazo, uno podría decir que la incertidumbre, si bien no ha desaparecido, se moderó. Entonces el principal ruido del aumento del dólar viene por la incertidumbre global. Entonces el BC sabe que, si el dólar sigue con tendencia alcista, eso va a generar inflación”, dijo.

Asimismo, afecta a las pequeñas y medianas empresas donde la tasa de interés sube más para ellos porque los bancos se vuelven aversos al crédito, mientras que, a las empresas más grandes, tiene mayor opción de negociar esas tasas. “Entonces, la señal de aumentar la tasa de interés juega en contra de estabilizar el mercado, el consumo y la inversión interna, así como la actividad empresarial”, concluyó.

 

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