NACIONAL


El Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, publicó los resultados del estudio “¿Qué pasará con las listas de espera de los beneficiarios del FONASA y del nuevo Sistema Nacional de Salud?”, donde se muestra el impacto de las reformas que se quieren impulsar desde el Gobierno y con la propuesta de Nueva Constitución.

Entre un 9% y un 71% podrían aumentar las listas de espera en cirugías no GES en la Modalidad Institucional cuando se concrete el fin de las Isapres, el Sistema Único de Salud y el Fondo Único de Salud (FUS), reformas que se han planteado desde el Gobierno y en la propuesta de Nueva Constitución.

Así lo plantea un estudio realizado por el Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello, denominado “¿Qué pasará con las listas de espera de los beneficiarios del Fonasa y del nuevo Sistema Nacional de Salud?”, en el que se analizaron distintos escenarios en los cuales, por lo menos la mitad de los actuales cotizantes en Isapres, cerca de 1.5 millón de personas, no tengan la capacidad de contratar seguros complementarios o sean excluidos por su condición de salud, y se tengan que atender obligadamente en el sistema público de salud.

En el primer escenario el modelamiento realizado por los académicos, se utilizó la proporción que actualmente existe en relación con la lista de espera versus los beneficiarios de Fonasa y eso se replicó para aquellos usuarios ex Isapre que se podrían sumar al sistema luego de los cambios. Con ese ejercicio, se proyectó 29.824 intervenciones adicionales, lo que arrojó un aumento de 9,4%.

En el segundo escenario, se calculó la tasa de utilización de cirugías por beneficiario de Fonasa y se aplicó a los pacientes ex Isapres, y con eso se proyectó un aumento potencial de 108.851 intervenciones adicionales, lo que muestra un incremento de 34,5%. Cabe destacar que, en este modelamiento, como actualmente el uso de cirugías en Isapres es mayor al de Fonasa, al cambiar de sistema los ex Isapres tendrían que reducir su demanda actual en un 48,1%. Es decir, el flujo de cirugías hoy de pacientes Isapre, al cambiarse al Sistema Único de Salud Modalidad Institucional, se verían obligados a reducir su demanda en ese porcentaje.

Mientras que el tercer escenario se proyectó el uso total de los beneficiarios ex Isapre de acuerdo con sus requerimientos actuales, llevados al FUS, lo que sumaría 226.398 intervenciones, aumentando las listas de espera en un 71,7%.

El director del Instituto de Salud Pública de la UNAB, Héctor Sánchez, explicó que el escenario más real sería el segundo, ya que los usuarios ex Isapres, que no puedan contratar seguros complementarios que les permitan resolver sus problemas de salud en el sector privado, sin lista de espera, tendrían que ajustarse a la oferta que entrega actualmente el sector público, engrosando aún más, tanto las listas como los días de espera, para una intervención quirúrgica.

Efecto en las personas

Sánchez agrega que los efectos inmediatos en esos contextos son: aumento de la lista y tiempos de espera, un beneficio copago cero que no se va a poder usar y más personas muriendo cada año por condiciones que podrían estar asociadas a la lista de espera, donde actualmente se contabiliza cerca de 40 mil.

“Tal como está planteado el proyecto la situación es compleja, se equivocaron en colocar las prioridades por un tema estrictamente ideológico. Ellos piensan que si reformas el financiamiento por defecto se reforma todo el resto del sistema. Esa fue la tesis que aplicó el Banco Mundial entre el 1990 y el 2005, y lo abandonó porque se dio cuenta que, si hacia una reforma de esa manera no producía los efectos esperados”, explicó.

El académico y ex Superintendente de Salud agregó que “hoy, los países más desarrollados y los que han avanzado en proyectos de reformas, lo que están haciendo es reformar el aparato prestador y recién después se meten a reformar los modelos de financiamiento, y cuando hacen eso no cierran la puerta para que la gente se siga atendiendo en el sector privado porque es una puerta de escape para las listas de espera”.

Sánchez agregó que “hasta que el sector público sea capaz de producir una cantidad similar a la demanda, los sistemas están obligados a comprar servicios y eso es al sector privado. Por eso tienes que ser suficientemente flexible y poco ideologizado y muy práctico para definir cuándo compras a quién y cómo compras. Ese es el mayor avance que han tenido los sistemas de salud, comprar de manera inteligente, es decir, soluciones en materia de salud en vez de prestaciones”.

Añadió que “en estos casos, no es importante a dónde quiero llegar o al punto donde quiero llegar, sino que es mucho más importante el cómo quiero hacerlo y cuál es la transición que haré para llegar a ese punto. Esa es la gran enseñanza que nos han dejado las reformas exitosas de las últimas dos décadas”, indicó Sánchez.

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