NACIONAL


La “Albiceleste” cayó sorpresivamente 1-2 ante Arabia Saudita, con gol de penal de su capitán, y se le complica el panorama ante el sueño de obtener el tercer título del mundo.

Algo parecido a lo que sintieron cuando Chile les arrebató dos copas américas consecutivas debieron haber sufrido los millones de argentinos, al ver cómo comenzaron el Mundial de Qatar con una derrota, pese a la fiebre mundialera que se tomó el país trasandino y la ilusión por ver por fin a su ídolo máximo Lionel Messi levantar una copa del mundo.

El verdugo fue Arabia Saudita y el escenario el Estadio Lusail, donde se selló la suerte de los dirigidos por Lionel Scaloni, que cayeron por 1-2.

Pero todo empezó bien para el equipo sudamericano. Solo bastaron nueve minutos para que Messi hiciera gritar gol a todo un país. El capitán de la “Albiceleste” abrió el marcador de penal, tras una jugada que debió ser analizada por el VAR.

De ahí comenzaría la pesadilla. Fueron tres -sí, tres- los goles que le anularon al conjunto argentino en el primer tiempo.

Luego se hizo fuerte el seleccionado asiático. A poco andar del segundo tiempo, Saleh Al-Shehri puso el juego en empate.

Poco después llegó la anotación que puso el resultado final. Salem Al-Dawsari se convirtió en el enemigo número uno de los argentinos, dándole la victoria a su selección, y amargando a la futbolizada nación vecina.

En una incómoda posición, la “Albiceleste” ahora debe enfrentar a México y después a Polonia, teniendo como norte solo el triunfo para mantener el sueño de abrazar el tercer título mundial.

 

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