OPINIÓN


Recientemente el Ministerio de Educación publicó en el Diario Oficial un decreto que revoca y pone fin, al Consejo Asesor para la Educación Superior, creado durante el gobierno pasado, argumentando para aquello, que de “acuerdo a las líneas programáticas del actual gobierno, el consejo mencionado será reemplazado por otra instancia consultiva y de asesoría….”. Sin explicar cual sería esa instancia de que asesoría.

Lamentable decisión. El Consejo que se creó durante el año pasado, era una instancia real de participación de todos los actores involucrados en la formación terciaria, universidades, estatales y privada, institutos profesionales, centros de formación técnica, también estatales y privados, los organismos formadores de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, la Superintendencia de Educación Superior, la Comisión Nacional de Acreditación, el Consejo Nacional de Educación y, por cierto, el Ministerio de Educación. Es decir; lo integraban todos los que tuvieran alguna relación con la educación superior.

Esta instancia era una oportunidad única para discutir y analizar temas de su competencia, pero, por sobre todo, era el camino para que los distintos actores conocieran las realidades tan diversas de los distintos niveles de este sector, comprender sus necesidades, establecer redes de colaboración mutua en forma colaborativa, discutir las políticas públicas, para mejorarlas, conocer los lineamientos de los organismos regulatorios, de los organismos que velan por la calidad; en definitiva, en generar las confianzas para desarrollar un trabajo conjunto por el bien del país. En resumen, era un auténtico espacio de participación real. Hoy, ya no existe.

Difícil encontrar un argumento sólido que justifique una medida como la que adoptó el Ministerio de Educación. El decreto revocatorio es escueto y nada razonable lo explica, y esto hace que esta decisión, quede sujeto a interpretaciones y especulaciones de las causales.

Una de ellas podría ser, la incomodidad que le causa al actual gobierno la existencia de un sector sólido y robusto de educación superior terciaria. Conocido es el sesgo ideológico en esta materia. Lo ha planteado abiertamente, el eje estratégico educacional es la educación pública, en lo escolar, y las universidades estatales, en superior.

El sector privado incomoda y ojalá no existiese, desconociendo absolutamente el aporte que han realizado en la formación de cientos de miles de jóvenes; desconociendo la tremenda movilidad social que han efectuado apoyando a los sectores mas desfavorecidos a lograr sus sueños, desconociendo el gigantesco aporte en el desarrollo de conocimiento nuevo, que han realizado los investigadores de las universidades privadas.

Otra de las razones, podría ser, la tremenda incomodidad que una instancia asesora de este tipo pueda causar en el Consejo de Rectores de las universidades Chilenas y la presión que pueda haber ejercido sobre el Gobierno para revocar el Consejo Asesor. Si esta es la razón, el Ministerio también se equivoca, pues esa instancia es parcial, acoge solo algunas de las universidades y ve temas solo de universidades, dejando fuera de su ámbito todos los demás niveles de la educación terciaria.

Cualquiera sean los argumentos no conocidos que tuvo el Ministerio de Educación, creo que es una señal negativa, contradictoria con el discurso participativo de este gobierno y despectiva, hacia un sector, que se enteró por el Diario Oficial, de la decisión ministerial.

Suscríbete a nuestro newsletter

NewsLetter

Recibirás la información del mejor diario digital del país.

Completa este formulario de inscripción y recibirás nuestro newsletter




    * Todos los campos son requeridos.

    Un momento...

    Muchas gracias por suscribirte.

    Pronto empezarás a recibir en tu correo el NewsLetter de el Diario de la Educación.