OPINIÓN


Por José Luis Velasco Guzmán, presidente de la Asociación de Educadores de Chile A.G. ASEDUCH

“Soy profesor y trabajo como tal, pero no estoy en el Colegio de Profesores, porque nunca me ha representado, como a la mayoría de mis colegas. ¿Les tinca que armemos otra Asociación Gremial de Profesores/as que se preocupe de las cosas importantes y sea un aporte a la educación y la sociedad”. Ese fue el twitt que publiqué el 27 de agosto del año pasado y puso en movimiento la bola de nieve que hoy es la Asociación de Educadores de Chile A.G., ASEDUCH.

Y cómo no íbamos a estar desilusionados de nuestros dirigentes gremiales, si después de un año y medio de pandemia, y luego de haber pedido privilegios para vacunarse, seguían insistiendo en que no estaban dadas las condiciones para abrir los establecimientos educacionales, a pesar de toda la evidencia empírica de la importancia de hacerlo y de la poca incidencia que tenían en la pandemia los contagios escolares.

Así, un grupo de educadores (profesores titulados, docentes de otras profesiones y asistentes de la educación) que trabajamos en los diferentes niveles, modalidades y dependencias administrativas del sistema educacional chileno, nos unimos para crear ASEDUCH, con el propósito de aportar con hechos concretos a la igualdad de oportunidades de todos los niños, niñas y adolescentes de nuestro país, garantizarles acceso a una educación de calidad, plural e inclusiva y, a través de esto, lograr el desarrollo personal integral de los estudiantes para contribuir a la sociedad en la que viven. Este es nuestro primer objetivo, porque creemos que no es justo ni ético que se use a los estudiantes y a la educación como moneda de cambio o de presión para alcanzar mejoras laborales, como tantas veces hemos visto.

Como Asociación buscamos contribuir y promover una sociedad más libre, justa, plural e inclusiva, colaborando en el desarrollo del país, en las instancias públicas y privadas correspondientes desde la función gremial, pero manteniendo la independencia de los partidos políticos y las autoridades de Gobierno y Municipales.

Finalmente, queremos promover el desarrollo personal, profesional, científico y tecnológico, así como la protección, progreso y prestigio de todos los trabajadores de la educación, cuidando su correcto ejercicio laboral, el perfeccionamiento, su bienestar y la calidad de vida, buscando acrecentar los beneficios y mejoras en las condiciones laborales de los socios, así como motivar su perseverancia en el sistema educativo y atraer cada vez más personas con verdadera vocación de educadores.

Muchos son los desafíos que tenemos por delante, porque el gran barco de la educación hace agua por varios lados, recibiendo ataques desde fuera y sabotajes desde dentro. No es necesario hundir el barco que tanto progreso le ha traído a Chile, pero tampoco podemos dejar que esté a la deriva. Por ello, el 7 de abril pasado, día del natalicio de la gran poetisa y educadora Gabriela Mistral, nos hicimos eco de sus palabras: “Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú”. Y en eso estamos. Si te quieres sumar al rescate de la educación, estás invitado, depende de ti.

Suscríbete a nuestro newsletter

NewsLetter

Recibirás la información del mejor diario digital del país.

Completa este formulario de inscripción y recibirás nuestro newsletter




    * Todos los campos son requeridos.

    Un momento...

    Muchas gracias por suscribirte.

    Pronto empezarás a recibir en tu correo el NewsLetter de el Diario de la Educación.