OPINIÓN


Francisco Castañeda G., académico Escuela de Negocios, Facultad de Humanidades, Universidad Mayor.

Las cifras de subejecución presupuestaria evidencian un problema endémico en la administración del Estado, y esto ha abarcado diferentes gobiernos. Con estos recursos, los gobiernos regionales pueden contribuir a mitigar los déficits de infraestructura, apoyar a sectores rurales, transferencias para el desarrollo de energías renovables, entre muchos otros objetivos.

Pese a que existe un sistema de gestión para monitorear estos proyectos, parece que se diluyen los incentivos estatales para administrar eficientemente estos recursos. La desaceleración de la economía exige que estos recursos se ejecuten adecuadamente en los plazos estipulados. Nada más nocivo para las regiones que el Estado llegue tarde con esta provisión de bienes y servicios públicos, sobre todo dada la magnitud de los problemas sociales, tanto en seguridad, desigualdad y migración descontrolada.

Y esto es ad portas de las negociaciones de una reforma tributaria, la cual de aprobarse no garantiza el correcto uso de los recursos públicos. Hay regiones en los que la subejecución es muy baja, y a pesar de la estacionalidad típicamente lenta en los primeros trimestres. Está claro que la reforma del Estado es otro cuello de botella para que Chile pueda avanzar en cerrar brechas sociales.

Aquí la ineficiencia del Estado termina dañando justamente a quienes mas lo necesitan. Por tanto, deberían las autoridades realizar un esfuerzo de gestión para poder avanzar en la correcta ejecución del presupuesto y así mitigar la caída que ya esta enfrentando la economía chilena. Ciertamente los sobrecostos en los proyectos así como el encarecimiento de insumos esta aletargando aun mas la ejecución, pero es responsabilidad de la autoridad gestionar eficientemente estos recursos.

 

Algunos datos:

  • Ejecución Gobiernos Regionales, según datos de Dipres la ejecución a agosto 2022, de los gobiernos regionales, representa un 34% del presupuesto total, porcentaje significativamente inferior al observado a igual fecha en el ejercicio anterior, se observa una gran variabilidad en las tasa de ejecución de los gobiernos regionales, es así como Magallanes y Biobío presentan los mayores niveles de ejecución 54% y 56% respectivamente contrastando con la zona norte; Arica y Parinacota 24,6%; Antofagasta 25,7% y Coquimbo 19,7%, claramente esta dispersión en las tasas de ejecución pueden evidenciar capacidades de gestión distintas en las regiones, lo que plantea el desafió como mejorar en aquellas que se muestran deficientes en la ejecución.
  • Claramente, la subejecución es un indicador de mala gestión, y en este contexto resulta difícil entender como los Gobernadores Regionales, solicitan cada día más recursos en pro de la autonomía regional, cuando no son capaces de gastar los recursos que le han sido asignados en ejercicio 2022
  • El Presupuesto Público para el año 2023, ha innovado respecto de los gobiernos regionales, constituyendo a estos como una nueva Partida Presupuestaria, la número 31 (http://www.dipres.cl/597/w3-multipropertyvalues-15168-35324.html#proyecto_programa). Así las cosas, es de esperar que los gobernadores participen activamente de la discusión parlamentaria, y dicho ejercicio sirva para consensuar mecanismos, que permitan lograr una ejecución más eficiente del gasto. Es hora de terminar con estas prácticas de subejecución presupuestaria que no benefician a la población.

 

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