OPINIÓN


Recientemente se publicó el más prestigioso de los rankings universitarios que existen en el mundo. El Shanghái Ranking. Este, lo elabora una organización independiente no vinculada a universidad ni gobierno alguno y toma en consideración los indicadores universitarios universalmente aceptados. Analizan a 2500 universidades y clasifican solo a las 1000 mejores.

Para orgullo de nuestro país se observa cómo han avanzado nuestras universidades privadas en Chile, y varias de ellas se encumbran en los lugares de privilegio a nivel mundial y estas son las mismas, que en el proyecto de constitución no son consideradas y las mismas, que el Gobierno actual tampoco las considera.

Este Ranking realiza varias mediciones, tanto a nivel institucional como a nivel de disciplinas que imparten las universidades.

A nivel institucional vemos con orgullo como figuran cuatro universidades dentro de las 1000 mejores universidades del mundo. De ellas, tres son privadas y una estatal. Lo encabeza la Universidad de Chile, obvio, mas de 150 años de historia y es la universidad que, según un informe de la Contraloría General de la República, es la que recibe la mayor cantidad de recursos del Estado por alumno educado.  Le sigue la Universidad Católica de Chile, que también tiene aportes directos del Estado y, en tercer lugar, la Universidad Andrés Bello, quien no recibe ningún aporte directo del Estado. Por último, la Universidad de Concepción quien también recibe aportes basales directos.

A nivel de disciplinas impartidas, el ranking también clasifica a las universidades. Y una vez mas vemos con agrado como numerosas universidades privadas se encumbran a nivel mundial. Dependiendo de la disciplina, se ubican entre el lugar 100 hasta el 500. Figuran las Universidades Mayor, otra vez, la Andrés Bello, la de Desarrollo, Diego Portales, Adolfo Ibáñez, Los Andes, Autónoma de Chile, todas ellas sin aportes del estado.  También aparecen, las universidades, Católica de Chile, Concepción, Austral, Federico Santa María y Católica del Norte, estas últimas, son las que se agrupan en el llamado G-9, quienes también reciben aportes directos del Estado.

Sin embargo, lo que sí es una sorpresa no grata para el país, es que, en este ranking de las mejores universidades del mundo, solo aparecen 5 universidades del Estado, las universidades de Chile, Santiago, Antofagasta, Bio-Bío y La Frontera, en la Araucanía.

Entonces la pregunta que uno debe realizarse es ¿por qué ocurre este fenómeno, que universidades con cuantiosos recursos que les entrega el Estado no logran avanzar? ¿por qué universidades en que el Estado no contribuye con su financiamiento directo, logran situarse dentro de las 500 mejores del mundo?

Tratando de responder a estas preguntas, el sentido común nos indica que la clave de esta respuesta se encuentra en la Gobernanza.

En las primeras, las estatales, sus máximas autoridades se encuentran más preocupadas de pedir recursos al Estado, de lidiar con la excesiva politización tanto de sus académicos como de sus alumnos, con las reiteradas movilizaciones y paralizaciones, de la próxima elección de autoridades, de los controles de la Contraloría General de la República, entre otras.

En las segundas, las privadas sin financiamiento directo de Estado, la principal preocupación de sus autoridades es en cómo desarrollar su universidad, con equipos ágiles y cercanos, con un acercamiento real a los académicos, alumnos y colaboradores, de un trabajo conjunto, con climas organizacionales adecuados, con cercanía con sus alumnos y con una toma de decisiones cercana y rápida, entre la idea y la decisión. Con una planificación estratégica que se mide, se evalúa y se rectifica, si es necesario; con rigurosos mecanismos de control, con análisis del entorno y de la competencia, con una fluida relación con la banca, con una constante preocupación de los indicadores universitarios, con modernidad en sus procesos formativos, entre otros.

Tal vez pueden existir otras respuestas a las preguntas planteadas, pero en los hechos se puede comprobar, que las universidades privadas han avanzado en forma realmente exitosa, a pesar de que no les ha sido fácil su desarrollo, como producto de los innumerables ataques que en forma permanente han sufrido. Existe un sector político, como es la extrema izquierda que no cree en la iniciativa privada, ni menos acepta, que esta se haya desarrollado exitosamente en un sector, como es, la educación superior.

Suscríbete a nuestro newsletter

NewsLetter

Recibirás la información del mejor diario digital del país.

Completa este formulario de inscripción y recibirás nuestro newsletter




    * Todos los campos son requeridos.

    Un momento...

    Muchas gracias por suscribirte.

    Pronto empezarás a recibir en tu correo el NewsLetter de el Diario de la Educación.